El acto electoral concluyó con estos resultados:
* Frente Justicialista y de Unidad Popular (Frejupo): con las candidaturas de Carlos Saúl Menem y Eduardo Duhalde; 7.953.301 votos (47,49%).
* Unión Cívica Radical: Eduardo Angeloz-Juan Manuel Casella; 5.433.369 votos(32.45%).
* Alianza de Centro: Álvaro Alsogaray-Alberto Natale; 1.150.603 votos (6.87%).
* Confederación Federalista Independiente: Eduardo Angeloz- María Cristina Guzmán: 728.125 votos (4,59%).
* Alianza Izquierda Unida: Néstor Vicente-Luis Zamora: 409.751 votos (2,45%).
* Alianza Unidad Socialista: Guillermo Estévez Boero-Alfredo Bravo; 218.785 (1.31%).
En diputados, el Frejupo obtuvo 67 bancas; la UCR, 42; la Alianza de Centro, 9; la Confederación Federalista Independiente, 3 y la Izquierda Unida, 1. Votaron el 85,34% de los ciudadanos.
Realizadas las elecciones del 14 de mayo, la situación política, social y económica fue empeorando. La inflación, trepó al 200% entre mayo y julio de 1989; el déficit fiscal, la disminución notable del salario real, el desabastecimiento, los saqueos a comercios, la inseguridad social, habían dañado coyuntural y estructuralmente a todos los sectores de la sociedad. La debilidad del poder político también se apreciaba de un modo significativo.
El 12 de junio el presidente Alfonsín, en un mensaje, reconocía la realidad inmanejable: "El espacio para la acción del gobierno en funciones se encuentra demasiado agotado para enfrentar con probabilidades de éxito problemas en los que cualquier demora acarrará mayores padecimientos para todos".
Se decidió la entrega anticipada del poder, y en tal sentido, se convino entonces el 8 de julio de 1989, seis meses antes de finalizar el mandato, el traspaso del gobierno a los candidatos triunfantes en la elección.
El presidente Carlos Saúl Menem, después de jurar ante la Asamblea Legislativa y recibir los atributos del mando, dirigió la palabra: "Nuestro gobierno es un gobierno de unidad nacional. Para nosotros la unidad nacional no se consolida detrás de proyectos hegemónicos, ni de actividades paternalistas, ni de arrebatos pasionales, ni de emociones pasajeras. El gobierno de unidad nacional es propiedad de todos los argentinos, Nadie puede sentirse indiferente. Nadie puede sentirse no convocado".
El 9 de julio, una solicitada del Comité de la Unión Cívica Radical de la Provincia de Buenos Aires, apareció en los periódicos con este título: "Presidente Menem: El radicalismo lo va a ayudar". Luego decía: "Si usted fracasara, todos correríamos el riesgo de fracasar. Esta democracia que forjó el radicalismo con la participación del conjunto de la sociedad, ahora necesita que usted acierte. Si usted acierta, habremos conquistado definitivamente la estabilidad. Usted tiene muchas cartas en la mano. Triunfó con amplio apoyo popular y encontró aliados entre fuertes grupos económicos. Esperamos que esta circunstancia no se transforme en una contraposición de intereses".
El nuevo presidente llegaba al poder con una plataforma de neto corte distribucionista. Dos aspectos habían resultado claves en su propuesta de campaña: "El salariazo" y "La revolución productiva" en una suerte de correlato con el primer peronismo de 1946. Sin embargo, la historia sería otra.